Bartolomé Expósito López nació casi con el siglo y se inició en el oficio como aprendiz en el taller de Roberto Arcos, pero enseguida se unió a la fábrica de Ricardo Zafrilla, en la que permaneció hasta su cierre. Este taller fue testigo también de los comienzos cuchilleros de José, Bartolomé, Juan, Isidro y Alejandrino.

Todo el proceso de fabricación de navajas era absolutamente artesanal: el cuerno de toro, el acero al carbono y el hierro de los muelles constituían los materiales básicos. El olor a cuerno caliente impregnó la adolescencia de José Expósito.

En 1947 la familia Expósito abrió su propio taller en una pequeña nave del Camino de Miraflores. Allí elaboraban las típicas navajas de teja, conocidas por los grandes talleres a los que les trabajaban como las navajas de los Bartolos, Las piezas que obraban eran las navajas de todo tipo de cuerno de venao: la navaja ancha capadora o lengua de vaca; la punta cortada; la machete; y la cabritera o la punta espada.

Primero como autónomos, y desde 1950 como empresa, trabajaban los cinco hermanos y dos obreros. Lo limitado de sus instalaciones no fue obstáculo para que los Expósito cosecharan buena parte de los premios en los distintos concursos de cuchillería a lo largo de esta década y las siguientes.

Sus navajas y cuchillos siempre serán reconocidos como obras de arte gracias a está familia de maestros artesanos.

© 2014 Cuchillería Expósito. Todos los derechos reservados
Esta web usa cookies. Si continuas navegando estás consintiendo nuestro uso de cookies. Para más detalles sobre las cookies y cómo gestionarlas visita nuestra política de cookies.
Más sobre nuestros cookies